jueves, 2 de mayo de 2013

Hacia una concepción más humana e indigena de nuestro territorio



Una necesaria revisión de nuestras concepciones y acciones sobre el territorio

Por Pablo A. Oporto A*
Introducción

El presente artículo se enmarca en el contexto regional vinculado al conocimiento de nuestros recursos ambientales y la necesidad de establecer lasos mas directos con su cuidado y preservación. Específicamente desde el conocimiento y análisis  geográfico más los elementos teóricos comunes que este análisis tiene con la concepción mapuche del territorio. Esto cobra valides en la medida que el espacio regional se presenta como el espacio local recorrible, habitable e identificatorio de las experiencias históricas colectivas e individuales de dos culturas. En este sentido, el estudio geográfico local medioambiental resulta pertinente y más aun necesario en una región  que  se caracteriza, según la Comisión Nacional de Medioambiente,  por poseer riquezas naturales – identitarias como los son sus Áreas Silvestres Protegidas, sus características físico- ambientales únicas y la visión cosmogónica de la cultura y religión mapuche.

El principal objetivo de este artículo es establecer la pertinencia del análisis geográfico del territorio regional junto a los aportes valóricos de reciprocidad que al respecto nos enseña la cosmovisión mapuche.  Específicamente considerando la potencialidad de territorio regional, la aptitud turística de este y la necesidad de pensar geográficamente el espacio medioambiental regional desde los aprendizajes escolares hasta los niveles de desición publico – privado.

La Geografía nos humaniza frente al territorio
           
Desde nuestro punto de vista, actualmente existe muy poca voluntad por parte del mundo productivo chileno y regional en cuanto a pensar en el territorio desde una perspectiva más sustentable – o geográfica, lo que ha generado consecuencias medioambientales y sociales en ámbitos que se deben estudiar como sistemas interdependientes. Esta poca voluntad, creemos que se debe ya sea por un tema de los altos costos que conlleva una transformación mas ecológica del proceso productivo o porque simplemente el nivel de utilidades de las empresas se vería mermado si redujeran la voraz explotación que hacen de los recursos naturales y si además tuvieran que hacerse responsables de los daños medioambientales que muchos procesos productivos generan. En efecto, existe una clara disociación entre medioambiente, explotación de los RR. NN. y las comunidades locales mapuche y no mapuche que directa o indirectamente sufren las consecuencias de espacios ambientales deteriorados.
En este escenario la Geografía en cuanto a la relación sociedad- naturaleza nos enseña a que ambos elementos “no son conceptos opuestos; sociedad no es contrario a naturaleza, hay múltiples redes de continuidad y reciprocidad entre estas dos naturalezas, aunque de manera simultanea cada una presenta sus particularidades, pero en ningún caso existen aisladamente entre si” (1). Efectivamente, sólo hoy, con el cambio climático, producto del calentamiento global, esta premisa cobra relevancia en el sentido de que la preeminenencia del desarrollo económico y/o productivo por sobre la capacidad medioambiental de regeneramiento a dejado en evidencia la opuesta relación que desde hace más de dos siglos ha tenido la sociedad capitalista y la naturaleza.
Dicho de otro modo y ante esta problemática “la geografía juega un papel importante como aquella disciplina, cuyo objetivo es estudiar la interrelación  de todos los elementos del ambiente, tanto físicos como humanos y la expresión espacial de los hechos del hombre en un marco territorial” (2). Concretamente, esto significa que en la toma de desiciones con implicancias territoriales y/o ambientales no se pueden aislar del análisis ninguno de los elementos tanto físicos como humanos, y la interrelación que se produce entre estos, por darle prioridad sólo a consideraciones económicas de corto plazo. Es decir, la racionalidad geográfica y sus métodos de análisis no excluyentes nos humaniza frente al territorio.


La Carencia de una Visión y Convicción Geográfica

No es menos cierto que el crecimiento económico del país y la región es un factor siempre a considerar, sin embrago, en vez de reducir nuestra visión al crecimiento económico como único valor trascendental debemos ampliarlo a una visión de desarrollo sustentable- geográfico y humanizador. Esto implicaría sacrificar márgenes de ganancia por una concepción de desarrollo, entendido como una convicción más holística o integradora de las diversas necesidades que poseen todos y cada uno de los elementos físicos y humanos que se interrelacionan en los geosistemas presentes en un territorio.
Con entusiasmo, en nuestra región, se observa actualmente y prevé el sustancial aumento del PIB forestal a corto plazo (3). Sin embargo, ¿existen consideraciones geográficas que cautelen el beneficio y la cobertura de necesidades de los componentes del geosistema vinculados a las plantaciones forestales?. Sería lamentable que por obtener ganancias rápidas se generen procesos de desertificación serios, como los que hoy lamenta la Argentina. (4) ¿Existe REAL control para evitar el deterioro medioambiental?. Esta interrogante se hace aun más preocupante si consideramos que entre los problemas ambientales de importancia en nuestra región se encuentra la erosión y degradación de los suelos (5) en las zonas silvoagropecuarias, más la perdida constante de bosque nativo, producto del mínimo o nulo control que se realiza en las zonas afectadas.
La contaminación de cursos y cuerpos de agua por residuos domésticos e industriales y los inadecuados sistemas de recolección y disposición final de residuos sólidos por parte de más del 50 % de las comunas de las región, entre ellas Temuco; generando las contaminación de las napas subterráneas y el deterioro del paisaje (6) y, por tanto, a la población y/o elementos biótico y abióticos, demuestra que en el origen de esos problemas las consideraciones o criterios geográficos estuvieron ausentes, pero que hoy resultan pertinentes de modo tal que no se repitan los daños.

Hacia una Mirada Reciproca del Territorio

En este contexto resulta interesante, y por que no  necesario, mirar hacia la cultura mapuche y emular concepciones acerca del entorno natural de este pueblo, en cuanto cosmogónicamente han tenido con la tierra y sus elementos una relación de respeto, producto de la reciprocidad que  implica cuidar o preservar la tierra, ya que, de esta manera, esta última hará lo mismo por la comunidad. En efecto, el “principio de reciprocidad universal está en el centro del cosmovisión indígena (…) Un concepto básico: yo te doy, tú me das. Pero con justicia” (7). En otros términos, la visión geográfica del territorio, entendida como la interrelación equilibrada, no antagónica, entre los diversos elementos del entorno natural, está presente en las concepciones cosmogónicas mapuche. “Hombre y tierra van de acuerdo. No se afana por tener más de lo que necesita” (8). De esta visión del universo las ciencias que estudian la naturaleza deberían rescatar y apropiarse, lo que resultaría menos vergonzoso que la apropiación que se hizo de sus íconos históricos primero y de sus territorios y recursos después. Es decir, si existe algo que pueda compensar las consecuencias negativas de la relación unilateral que se ha tenido con el pueblo mapuche históricamente es precisamente rescatando la concepción que este pueblo tiene del territorio y sus elementos que lo componen y, de esta forma, con humildad, reconocer en esta visión la sabiduría que a los estilos de desarrollo no mapuche, a través de la historia, les ha faltado.
Por último, y de acuerdo a lo que se ha señalado antes, es preciso reiterar, que en el contexto actual, resulta  pertinente revisar nuestros paradigmas vinculados a la relación  del hombre con el territorio y, de esa forma, abandonar la concepción dominante y confrontacional hacia la naturaleza, desde la cual no se está consciente de estar inserto en la naturaleza al punto de convertirse en enemigo de esta, desconsiderando el concepto de reciprocidad que la cosmovisión mapuche enseña (9). En efecto, tanto la concepción mapuche de su entorno como también los métodos de análisis de la geografía tienen un patrón común, que no es precisamente colocar al hombre en el centro de las cosas, cual dominador ante el dominado, sino más bien colocar al hombre como una parte integrante de un sistema natural en el cual las interrelaciones son reciprocas: tu me cuidas, yo te cuido; tu me haces daño, yo hago lo propio. Nada más evidente se torna esta premisa en el contexto de crisis medioambiental mundial y su extensión o implicancias a escala regional.   


 

* Profesor de Estado Historia Geografía y Ed. Cívica y Licenciado en  Educación de la Universidad de la   
   Frontera. Desde el 2004 hasta el 2009, profesor del Instituto Eurochileno de Turismo de la Universidad de la   Frontera
   
      

Referencias bibliográficas

(1)(MONTAÑEZ, GUSTAVO; “Geografía y Medio Ambiente” En: ARAYA P. Rodrigo F., “Aportes Metodológicos  para le Enseñanza de la Geografía de la Cuarta Región, en Educación Media”; Edit. Universidad de La Serena, Chile, pág 8       
(2). GONZALES, EDELMIRA et. al.; “Manual de materiales didácticos para la enseñanza de la geografía En:  ARAYA P. Rodrigo F., “Aportes Metodológicos  para le Enseñanza de la Geografía de la Cuarta Región, en Educación Media”; Edit. Universidad de La Serena, Chile, pág. 10              
(3) CONAMA en  http://www.sustentable.cl/Portada/Reportajes/1231.asp
(4) SALVAR EL PLANETA, Ecología y Desarrollo Sustentable, Edit, Aun Creemos en los Sueños, 2003, Stgo - Chile       
(5) CONAMA en  http://www.sustentable.cl/Portada/Reportajes/1231.asp
(6) Ibidem, en  http://www.sustentable.cl/Portada/Reportajes/1231.asp
(7) SIERRA, MALÚ, MAPUCHE GENTE DE LA TIERRA, Edit. Sudamericana, año 2000, Santiago - Chile, Pág 32.
(8) Ibidem, pág . 30
(9) Ibidem, pág. 70