miércoles, 10 de abril de 2013

La deteriorada economía de Corea del Norte

Desde los 90, unos dos millones de personas han muerto por hambruna. En contraste, el fuerte de la modesta producción del país es el armamento.

LAS armas nucleares garantizan la paz”, dijo el martes Kim Jong-un, el líder norcoreano, al anunciar que reactivará un reactor en su principal planta nuclear, lo que le permitirá producir plutonio para armas nucleares. Dicha capacidad, sin embargo, se contradice con la sustancial precariedad económica en la que el país está sumido hace décadas.
El contraste entre las dos Coreas es categórico: según el Fondo Monetario Internacional, el PIB de la República de Corea (del Sur) cerró 2012 en US$ 1.151 mil millones (es la 14° economía más grande del mundo), mientras que la República Democrática de Corea (del Norte) tuvo en 2010 un PIB de US$ 12.300 millones, según la Heritage Institution (una de las más recientes estimaciones), o una producción 94 veces más chica.
Pese a que Corea del Sur tiene exactamente el doble de habitantes que sus vecinos del Norte, su PIB per cápita es casi 50 veces mayor: US$ 23.021 en 2012, dice el FMI, contra escasos US$ 502 en Corea del Norte durante 2010.
El crecimiento de los tres últimos años en Corea del Sur no ha sido espectacular, con un promedio de 4,2% para el período 2010-2012. Pero comparado al de Corea del Norte, marca un dinamismo notorio: una contracción de 0,2% en 2009-2011, dicen los datos de la CIA.
Esta brecha se originó después de la II Guerra Mundial, cuando tras rendirse Japón, que ocupaba el territorio de ambas naciones, en su lugar acudieron la Unión Soviética para ocupar el norte y EEUU para hacerse cargo del sur. El modelo de desarrollo patentado por estas potencias caracterizó las décadas siguientes: una economía centralizada en el norte con planificaciones a tres, cinco, seis y siete años, y una democracia y economía abierta en el sur.
Pero mientras el modelo soviético se desplomó hace más de dos décadas y una treintena de países ha hecho la transición desde el socialismo a una economía de mercado, Corea del Norte sigue bajo su doctrina. Peor, para algunos observadores, como la Economist Intelligence Unit, la actual “beligerancia del país ha disminuido las esperanzas de que Kim Jong-un reforme la disfuncional economía”.
De qué vive
La estrategia de Pyongyang ha sido la de un desarrollo autosuficiente, a partir de la industria pesada, lo que actualmente significa que la industria represente un 48% del PIB, según el Banco Central de Corea del Sur.
Dos tercios de la industria están representados por el sector manufacturero, predominantemente de tipo pesado (hay unas 300 fábricas de armamento y municiones, principalmente estatales) y químico, mientras que el resto corresponde a la minería, en especial de acero.
Apenas un 18% de la superficie del país tiene tierras arables, un 23% del PIB está dedicado al sector silvoagropecuario, y un 29% del PIB se consagra a los servicios.
El mismo suelo poco fértil tiene Corea del Sur, por lo que su sector silvoagropecuario constituye sólo un 2,7% del PIB. Aun así, esa escasa fracción equivale casi a tres veces toda la economía de Corea del Norte. La 14° economía del mundo genera casi toda su producción en el área de servicios del sector privado (ver tabla).
Corea del Norte es el país con menos libertad económica en el mundo, dice Heritage en su ranking 2013 sobre esa materia. Aunque exporta el equivalente al 38% del PIB, principalmente vestuario (Corea del Sur exporta un total de 45%), tiene sólo dos grandes socios comerciales: China y Corea del Sur, y parte importante de lo que importa el país (33% del PIB) es asistencia oficial, además de petróleo, granos e insumos industriales. “El comercio formal es mínimo y el intercambio más legítimo es la ayuda humanitaria de facto, que proviene principalmente de China y Corea del Sur”, según Heritage.
Su economía también ha sido víctima de recurrentes fenómenos climáticos desde la década de 1990, lo que derivó en una hambruna que persiste hasta hoy y que, de acuerdo con organizaciones no gubernamentales, ha derivado en la muerte de unos dos millones de personas.
El encarecimiento de los granos y alimentos en el mundo ha golpeado a Corea del Norte en forma tal, que la producción no da para alimentar a sus 24 millones de habitantes. En 2006 la FAO estimó que el país requería entre 5,3 y 6,5 millones de toneladas de granos al año, y la producción interna apenas llegaba a los 3,8 millones, de acuerdo con un documento de Human Rights Watch.
Centralización
Una de las características más notorias de la economía norcoreana sigue siendo su centralización: “Planifica, invierte, produce y distribuye los bienes y servicios que produce la sociedad”, explica en un paper Yoon Deok-ryong, del Insituto de Política Económica Internacional, de Seúl.
“La actividad empresarial es virtualmente imposible. Como principal fuente de empleo, el Estado determina los salarios y controla férreamente el movimiento de los trabajadores”, apunta Heritage.
El país permite la participación limitada de empresas extranjeras a través de zonas económicas especiales, en las que la inversión es aprobada selectivamente.
Una de esas zonas hizo noticia esta semana, la de Kaesong, un pueblo fronterizo en territorio de Corea del Norte al que militares de ese país impidieron el ingreso de ciudadanos surcoreanos, dadas las tensiones entre ambos países.
El parque industrial instalado ahí se inauguró en 2002 como una forma de estrechar los lazos sociales y económicos de norte y sur. En la actualidad hay 123 empresas pyme surcoreanas intensivas en mano de obra. Emplean a 53.000 norcoreanos que reciben una remuneración de unos US$ 92 millones al año, o US$ 1.700 per cápita. La producción del área es de US$ 400 millones (3,2% del PIB).
Pese a la visión generalizada de escasa participación de particulares, Yoon halla evidencia de que la economía privada en Corea del Norte ha ido lentamente ganando terreno, debido a la dificultad del sistema centralizado de satisfacer las necesidades de la sociedad. “Las ferias libres, que siempre han existido, se expandieron gradualmente en los 80 y con la gran contracción económica de los 90 se multiplicaron en número y variedad”, escribe.
Esa dinámica podría contener el germen de un cambio. El surgimiento de mercados privados es uno de los indicadores de que éste se acerca, cree Anders Aslund, del Carnegie Endowment for International Peace, en Washington.
“Es probable que Corea del Norte atraviese una gran crisis cuando su sistema económico socialista colapse, y el proceso de rápido desorden económico ya está en marcha”, escribe en un paper. “Mientras menos respaldo extranjero reciba el país, más temprano va a empezar esa crisis”, agrega.
A eso, en parte, apuesta la política norteamericana. EEUU mantuvo sanciones contra el país entre 1950 y 2008, basado en una ley que le restringe relaciones económicas con el enemigo. Hasta hoy, la combinación de sanciones, aranceles y control de exportación imposibilitan la alternativa de Kaesong de expandirse por la vía de embarcar sus productos a suelo americano.
A comienzos de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU votó unánimemente por un nuevo set de sanciones a la banca norcoreana y al comercio con ese país, entre otras medidas.
El mix de trabas le impone tales dificultades a Pyongyang, que esta semana circularon en la prensa estadounidense versiones de autoridades no identificadas según las cuales el levantamiento de sanciones y profundización de ayuda humanitaria le harían a Kim suavizar sus más recientes amenazas y detener su programa nuclear.

Fuente: http://diario.latercera.com/2013/04/07/01/contenido/negocios/27-133832-9-la-deteriorada-economia-de-corea-del-norte.shtml